Torre de Esgueva

Valladolid - Castilla y León

SITIOS DE INTERES

Aquí te mostramos sitios que tienen interés para visitar o conocer en Torre de Esgueva y, para ampliar horizontes, también en las localidades mas cercanas.

Si conoces alguno, puedes enviarnos lugares que merezca la pena visitar en Torre de Esgueva, no lo dudes. Puedes complementar la información con una fotografía y con un enlace a alguna página Web que trate sobre dicho lugar.

 

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TORRE DE ESGUEVA SALE EN EL NORTE DE CASTILLA, SÁBADO, 22 DE NOVIEMBRE DEL 2008.

TORRE DE ESGUEVA SALE EN EL NORTE DE CASTILLA, SÁBADO, 22 DE NOVIEMBRE DEL 2008.

Una perla en plena naturaleza
La iglesia de San Martín de Tours uno de sus mayores reclamos, junto con la tranquilidad y el medio ambiente

Conocido como Torre de Castroverde y Torre Fombellida a lo largo de su historia, en la actualidad el municipio vallisoletano de Torre de Esgueva se encuentra inmerso en pleno valle del Esgueva y como otros lugares de la zona fue señorío del Marqués de Aguilafuente. El casco urbano de la localidad se presenta en el amparo de una cuesta desde donde se suceden las casas hasta llegar a las cercanías del río.
A pesar de ser uno de los pueblos de menor envergadura de la comarca, en su interior esconde una reliquia patrimonial que despierta gran interés como es la iglesia parroquial dedicada a San Martín de Tours. Un edificio gótico de mediados del siglo XIII con una planta de una sola nave en la que destaca la bóveda de crucería que tiene la capilla mayor. Además, a los pies del templo se levanta una buena espadaña de dos cuerpos.
La mayor novedad de la iglesia es un magnífico ábside de tambor románico que se puede apreciar en su cabecera, de reciente descubrimiento, ya que hasta hace unos cuantos años estaba tapado por un edificio y no se tenía conocimiento de su existencia por lo que la imagen que presenta al exterior el templo es bastante distinta y de mayor belleza todavía si cabe que la de épocas anteriores.
Digno de mencionar también es el Vía Crucis que existe alrededor de la villa con más de una decena de cruces de piedra, la Plaza Mayor ajardinada junto a la Casa Consistorial y las fuentes y manantiales característicos de la localidad. En este último apartado cabe destacar la robusta fuente de piedra conocida como 'El pilón', cuya agua procede de una manantial natural y que se utiliza en mayor medida como abrevadero para utilización del ganado de la zona. Otra de sus fuentes, 'la mora', parece tener un carácter medicinal para los vecinos ya que el agua bajo en minerales es muy beneficioso para la salud.
Una de las estaciones del año en la que más afluencia de personas cuenta Torre de Esgueva es durante el período estival cuando el Ayuntamiento aprovecha para celebrar una de sus fiestas más participativas que coincide con el segundo fin de semana del mes de agosto. Los asistentes pueden disfrutar de una celebración que consta de verbenas de baile con orquestas y discomovidas.
No obstante, la localidad tiene en el 13 de junio y en el 11 de noviembre otras de sus fiestas principales. La primera de ellas en honor a San Antonio con una misa y procesión amenizada a ritmo de dulzaina y tamboril y en la que no faltan los bailes de jotas y regionales. La segunda festividad, en la que se conmemora a San Martín de Tours cuenta con una misa y posterior procesión del Santo.

TORRE DE ESGUEVA SALE EN EL NORTE DE CASTILLA, SÁBADO, 22 DE NOVIEMBRE DEL 2008.

miércoles, 26 de noviembre de 2008 a las 12:19
Enviado por EL NORTE DE CASTILLA

 

NUESTROS SANTOS, SAN MARTÍN DE TOURS

NUESTROS SANTOS, SAN MARTÍN DE TOURS

NUESTROS SANTOS, SAN MARTÍN DE TOURS. 11 DE NOVIEMBRE
Martín de Tours, Sabaria Panonia (hoy Szombathely, Hungría), 316 - Candes,(hoy Candes-Saint-Martin) 397.

Recibió su educación en Pavía, ingresó con 15 años en la guardia imperial romana, en la que sirvió hasta el año 356, primero en Italia y luego en la Galia.

La leyenda más famosa en torno a su vida sucedería en el invierno de 337, cuando estando Martín en Amiens encuentra cerca de la puerta de la ciudad un mendigo tiritando de frío, a quien da la mitad de su capa, pues la otra mitad pertenece al ejército romano en que sirve. En la noche siguiente, Cristo se le aparece vestido con la media capa para agradecerle su gesto. Esta es la escena que iconográficamente se ha preferido para su representación.

Martín decide entonces dejar el ejército romano y convertirse, lo cual no puede hacer hasta pasado un tiempo, al negarle su licencia el emperador.

Tras dejar la vida militar se bautiza y se une a los discípulos de San Hilario de Poitiers en la ciudad de Poitiers.

En el año 370 es nombrado Obispo de Tours. Su vida pastoral se caracterizó por la evangelización y la lucha contra las costumbres paganas.

Aunque perseguía las teorías del gnosticismo y maniqueísmo de Prisciliano, acudió ante el emperador Magno Clemente Máximo para evitar que fuera ejecutado. El obispo lusitano Ithacio insistió ante el emperador hasta que Prisciliano fue ejecutado. Martín, afligido y enfadado por este hecho, rompió sus relaciones con Ithacio. Más tarde tuvo que reconciliarse con él, cuando el emperador se lo exigió como condición a cambio de terminar con las ejecuciones de priscilianistas.

Fallece en Candes en el año 397.

Patrono de los soldados, tejedores y fabricantes textiles. Patrono de Francia, de Hungría y de las ciudades de Buenos Aires, Groninga, Colonia Tovar y Orense. Santo muy venerado en todo el mundo, tiene bajo su patronazgo múltiples parroquias a lo largo de Europa.

Su festividad se celebra el 11 de noviembre, coincidiendo con la matanza del cerdo en muchas regiones de España, de ahí el origen de la expresión "a cada cerdo le llega su San Martín".

SAN MARTÍN DE TOURS
Obispo
(316-397)
PATRÓN DE TORRE DE ESGUEVA Y LA NACIÓN DE FRANCIA ENTRE OTROS LUGARES
Al empezar el siglo IV, la religión druídica de la Galia había perdido aquella vitalidad pujante con que la habían encontrado los ejércitos de César. De la mezcla de la mitología romana con la céltica se había formado una religión popular, adulterada aún más con fuertes importaciones de cultos exóticos venidos del Oriente. El cristianismo avanzaba con grandes dificultades, y la misma herejía se esforzaba por corromper en la misma fuente la evangelización del país. Para poner orden en este caos religioso, Dios suscitó un hombre que debía realizar la triple misión de establecer la vida monástica en las Galias, evangelizar los campos y defender en todas partes la pureza de la fe.

Llamábase Martín. Había nacido en la región occidental del Danubio, Panonia, de padre pagano, que ostentaba en el ejército el grado de tribuno militar. Recibió en Pavía una esmerada educación, y allí conoció la religión cristiana. A los diez años se agrega al número de los catecúmenos, y algún tiempo después, manifiesta la intención de huir a un desierto. Siente el anhelo de practicar el evangelio integral. Para librarle de las influencias cristianas, su padre le hace soldado contra su voluntad y le incorpora al arma de caballería, y nos dice su historiador, Sulpicio Severo, que supo conciliar sus nuevos deberes con las aspiraciones de su alma, haciendo una vida de monje y de soldado, casta y sobria, amable y valerosa. Como hijo de oficial, tenía derecho a una ordenanza, del cual quiso hacer un amigo: comía con él, le servía en la mesa y hasta le limpiaba el calzado. Caritativo con todos, pasando por Amiéns, parte con su espada, en pleno invierno, la clámide, para dar la mitad a un mendigo; y la noche siguiente ve en sueños al Salvador vestido con aquel fragmento de su manto y oye de Él estas palabras: «Martín, todavía catecúmeno, me ha dado este vestido.» Poco después, por la Pascua del año 339, recibe el bautismo.

Ha partir de este tiempo, no piensa ya sino en dejar el mando de sus dos cohortes y entregarse exclusivamente al servicio de Dios. Pensaba que un cristiano no puede derramar la sangre de sus semejantes ni siquiera en la guerra. Llamado por el emperador Constante en 341 con motivo de una invasión de los francos para recibir de su mano una gratificación, la rehúsa, diciendo:

Hasta ahora he llevado las armas por ti; permíteme que en adelante las lleve por Dios.

Eres un cobardele dijo el emperador, irritado; dejas la milicia porque tienes miedo al combate de mañana.

Para que veas que no es ése mi pensamientorespondió Martín, mañana me colocaré en la primera línea de combate, y sin armas, en el nombre del Señor, protegido por la señal de la cruz, no por la coraza ni el casco, romperé sin temor por medio del enemigo.

No pudo cumplir su palabra, porque a las pocas horas los francos pedían la paz.

Después de este suceso, encontramos a Martín en Poitiers, al lado de San Hilario, que le forma en la disciplina religiosa; y de Poitiers vuelve a Panonia para trabajar en la conversión de sus padres. Su celo por la ortodoxia le acarrea el odio de los herejes. Le persiguen, le maltratan, y le dejan medio muerto. En los Alpes estuvo a punto de morir a manos de los ladrones; en Milán, el obispo arriano Maxencio le expulsa de la ciudad después de haberle azotado; despojado y malherido por los hombres, se retira a un islote salvaje, la «Insula Gallinaria», una roca que se halla en la costa de Genova, donde no ponen el pie más que las aves marinas, expuesta a los ardores del sol, sin nombre, sin habitantes y desprovista de todo socorro humano. Allí medita y hace penitencia, hasta que en el verano de 360 averigua que su maestro Hilario, desterrado largo tiempo en Oriente, acaba de volver a Poitiers. El apóstol de las Galias había estudiado bastante a los hombres, había orado, sufrido y meditado bastante para creer llegada la hora de realizar sus destinos.

Su primera idea es introducir en la Galla la vida monástica, y va a realizarla, ilustrado y sostenido por los consejos de Hilario. Al efecto, construye una cabaña a cinco millas de Poitiers, en un lugar llamado Ligugé; no tardan en reunírsele otros cristianos deseosos de formarse en la vida penitente; levantan otras celdillas semejantes a la suya, o bien se establecen en las cuevas de las cercanías. En el centro de la ciudad monástica hay un oratorio, donde se reúnen todos para los ejercicios comunes. Ninguno de los ochenta hermanos tenía casa propia: no podían comprar, ni vender, ni se ocupaban en arte alguno, salvo en copiar libros, ejercicio reservado, sobre todo, para los jóvenes. Vestían hábitos de pelo de camello, comían al caer el sol, y nunca bebían vino. El monasterio era, en primer lugar, un refugio abierto a todos los que querían huir del mundo. Pero, además, era una escuela. En él se recibían los candidatos al bautismo para prepararlos a las pruebas del catecumenado. Pero tal vez el principal objetivo del fundador fue crear un semillero de apóstoles, destinados a evangelizar la comarca. Personalmente, satisfacía y armonizaba con aquella obra el doble anhelo de su vida: soledad y apostolado.

De allí sale para hacer sus audaces expediciones contra el paganismo. Lánzase por los pueblos y campos donde aún no se conoce el nombre de Cristo, vence con sus milagros y desenmascara a los adivinos, que predecían el porvenir por el vuelo de las aves y el examen de las vísceras ofrecidas en el sacrificio; confunde a los bardos, que cantaban con el arpa himnos en honor de los dioses; disputa con los druidas, que presidían las ceremonias del culto en medio de los bosques seculares que producen la verbena y el muérdago sagrados; se aprovecha de los dogmas fundamentales del druidismo, la inmortalidad del alma y la recompensa futura de los guerreros valerosos, para levantar los espíritus a un más puro ideal religioso; arremete con los santuarios antiguos, para convertirlos en iglesias y monasterios. Su paso queda señalado con curaciones maravillosas y también con actos heroicos de fe y de valor y de las más extrañas aventuras. Aquí se venera como a mártir a un bandido famoso; Martín evoca su sombra y la obliga a contar sus crímenes delante de la multitud; allí se empeña en derribar un pino sagrado contra la voluntad de sus adoradores; los paganos ceden al fin, pero con la condición de que él se ponga debajo; consiente, y va a ser aplastado por el tronco, cuando a una orden suya, el árbol cambia de dirección; en otra parte, después de incendiar un templo, los aldeanos se arrojan sobre él; uno de ellos tiene ya levantada la espada, pero ante la majestad del obispo, se amedrenta y cae en tierra; o bien se encontraba con un carro lleno de soldados, cuyas mulas se espantaban a su vista, lo cual irritaba de tal modo a aquellos hombres, que le molían a golpes, dejándolo medio muerto.

Su vida es la misma cuando, en 371, le hacen violentamente obispo de Tours. Hay quienes se arrepienten al verle entrar en la ciudad, pálido, demacrado, con la barba desaliñada, rapada la cabeza, y en hábito de pieles, sin aspecto ninguno artificial; pero el pueblo, que ve algo extraordinario en aquellas apariencias mezquinas, le rodea, le aplaude y le introduce triunfalmente en la iglesia. Ahora el centro de su apostolado es su nueva abadía de Marmoutier, cerca de Tours, donde tiene una celda de madera, rodeada de un diminuto jardín. Allí vuelve después de sus correrías por la Turena, el Anjou, París, Sens, Autún, Chartres y Vienne. Organiza las iglesias de la Galia, poniendo en ellas a hombres de su confianza; y algunos de sus discípulos, como Patricio y Paulino de Nola, llevan a lejanos países los frutos de su enseñanza y de sus ejemplos. A impulsos de esta actividad apostólica, nacen en Francia las parroquias rurales. Se alzan en el cruce de las vías romanas, en los antiguos focos de la idolatría, junto a los castros o en las granjas de los grandes propietarios. Con esta institución creó Martín uno de los elementos que más contribuyeron a la formación de la sociedad agrícola del pueblo.

No desplegó menos celo en defender la pureza de la fe que en propagarla. Ponía en guardia a los fieles contra los lazos del arrianismo, y, para defender la fe, no temía presentarse en el palacio del emperador Valentiniano, sospechoso de herejía; pero desconfiaba también del poder civil cuando, con pretexto de defender a la Iglesia, se mostraba como rival celoso de ella, más que como leal auxiliar. Esto es lo que le hizo intervenir en el proceso famoso de Prisciliano. El emperador Máximo gozaba con las visitas del obispo de Tours, y la emperatriz, sobre todo, se sentía tan enajenada en su presencia, que pasaba largas horas oyéndole hablar de la vida futura, de la gloria de los fieles y de la eternidad de los santos, regando los pies del santo con sus lágrimas y enjugándolos con sus cabellos. Hasta rogó a su marido que le permitiese servirle la comida, y ella le preparó toda con sus manos, cubrió la silla con un tapiz, acercó la mesa, presentó el agua para las manos y trajo los manjares que había preparado. Martín aprovechaba aquella confianza para permitirse sus santas libertades. Comía una vez en palacio con los más ilustres personajes, sentado en un pequeño taburete junto al emperador. Enfrente, entre el prefecto y un conde, estaba el sacerdote que le acompañaba. Según costumbre, en la mitad del convite el escanciador presentó la copa a Máximo, el cual mandó llevarla a Martín, por el gusto de recibirla luego de su mano; pero el obispo, después de beber, pasó la copa al sacerdote. Este rasgo fue muy admirado por todos, y en especial por el prefecto Evodio, el más justo de los hombres.


Sin embargo, en aquella corte de Tréveris tuvo Martín uno de los mayores pesares de su vida. Fue con motivo de la causa priscilianista. Varios obispos españoles brujuleaban en ella pidiendo la muerte del heresiarca y sus cómplices. Martín lo supo, y con el fin de hacer prevalecer en el fallo la discreción presentóse en el palacio. Obtuvo del emperador la promesa de que no se derramaría sangre; pero pronto vio que había sido engañado. Después de la ejecución, se negó, en señal de protesta, a comunicar con aquellos obispos sanguinarios. Vióse, sin embargo, obligado a juntarse con ellos para asistir a la ordenación de un santo obispo, y también para conseguir que no se mandase a España una comisión militar encargada de hacer una justicia sumaria. Fue una condescendencia que lloró todo el resto de su vida. Salió precipitadamente de la ciudad, agobiado por la pena. Caminando por un bosque, se sentó a reflexionar sobre su conducta, acusando y defendiendo a la vez en su espíritu aquella debilidad. Sólo la aparición de un ángel pudo traerle un poco de consuelo. Solía decir que desde entonces había perdido algo de su poder contra los demonios.

Ni siquiera los demonios estaban excluidos de su compasión, a pesar de perseguirle de mil maneras. Presentábansele en las formas más variadas: unas veces, parecidos a Júpiter; otras, a Venus o Minerva, y, con más frecuencia, a Mercurio. A cada uno le llamaba por su nombre. Júpiter tenía figura de idiota grosero, pero Mercurio le causaba más repugnancia. Una vez el demonio tomó figura de rey coronado, y haciéndose pasar por Cristo, disputaba con Martín de teología, defendiendo una tesis rigorista con respecto a la salvación. «Tú eres el demonioexclamó Martín; pero para que veas cuan equivocado estás, yo te aseguro que a ti mismo, por miserable que seas, si te arrepintieses de tus crímenes, te alcanzaría misericordia.» Aquella bondad natural de su corazón habíase ido aumentando con los años. Al fin de su vida ya no se contentaba con dar la mitad de la capa. Aguardaba, un día, el momento de salir a decir misa, vestido de una túnica y un manto, cuando llegó hasta él un pobre casi desnudo. Envióle a su arcediano para que le diese con qué cubrirse, pero el arcediano no hizo caso. Entonces, el pobre volvió a su presencia, y él, quitándose la túnica, se la dio. Vino luego el arcediano a avisarle que el pueblo aguardaba. «Antes hay que vestir al pobre», dijo el obispo. Obligado por esta orden, el clérigo compró por cinco sueldos una túnica corta, burda y peluda, y con ella salió Martín a decir misa.

Jamás se olvidó de la santa sencillez. Su asiento en la iglesia era un banquillo de pino. La paja le parecía un lecho demasiado regalado. Sulpicio Severo, su biógrafo, que fue una vez a verle, nos dice: «Es inefable la humildad y la bondad con que me recibió. Cuando llegó la hora de admitirme a su mesa, él mismo me presentó el agua para lavarme las manos, y por la tarde, con las suyas, lavó mis pies. De tal manera me subyugó su autoridad, que no tuve valor de resistir. Nuestra conversación versó acerca de las seducciones y miserias del mundo, y cómo Paulino de Nola había sabido vencerlas. Jamás se le vio triste ni irritado; brillaba en su rostro una alegría celestial, y parecía levantado sobre la naturaleza. Tenía siempre el nombre de Cristo en los labios, y en el corazón la piedad, la paz y la misericordia.» Amaba las bellezas naturales, pero el mundo era para él un libro de teología, un conjunto de símbolos que le hablaban de Dios. Vio un día unos somormujos que perseguían a los peces sin saciar su voracidad. «Aquí tenéis dijo a los que le acompañabanuna imagen de los demonios que acechan a los imprudentes, los sorprenden y los devoran.» Al ver una oveja recién esquilada, sacó esta enseñanza: «Ha cumplido el precepto evangélico; tenía dos túnicas y ha dado una de ellas. Es un ejemplo para nosotros.» Otra vez, pasando por una pradera, advirtió que una parte estaba hozada por los puercos, en otra los bueyes habían comido la hierba, y en otra, finalmente; podían verse aún intactas las flores con toda su frescura. «He aquí observó, dirigiéndose a sus compañeros de viajela figura del libertinaje, del matrimonio y de la virginidad.»

Su muerte fue serena y confiada, como su vida. Las lágrimas de los suyos parecieron turbarla un momento. Al verlas, no pudo menos de exclamar, llorando él también:

«Señor, si aún puedo hacer algo en tu pueblo, no rehusó el trabajo; hágase tu voluntad.» Como yacía de espaldas contra la tierra, sus discípulos quisieron colocarle más cómodamente, pero él se negó, diciendo: «Dejadme, hijos, mirar al Cielo, para que los ojos vean el camino por donde el alma se va a dirigir hacia su Dios.» Y continuó, viendo al demonio a su lado: «¿Qué haces aquí, mala bestia? Nada tuyo encontrarás en mí; voy a ser recibido en el seno de Abraham.» Estas fueron las últimas palabras de aquel hombre extraordinario.

lunes, 19 de mayo de 2008 a las 20:01
Enviado por H1

 

NUESTROS SANTOS DE TORRE DE ESGUEVA. SAN ANTONIO DE PADUA

NUESTROS SANTOS DE TORRE DE ESGUEVA. SAN ANTONIO DE PADUA

NUESTROS SANTOS DE TORRE DE ESGUEVA. SAN ANTONIO DE PADUA, 13 DE JUNIO

"EL SANTO DE TODO EL MUNDO" (León XIII)

Cronología
1188-1195 Nace en Lisboa. El año 1191 es la fecha probable; el 1195, la fecha oficial
1198 Frecuenta la escuela catedralicia
1208-1210 Entra en el monasterio de San Vicente de Fora, de los canónigos de San Agustín
1212 Se traslada al monasterio de Santa Cruz de Coimbra
1219 Probable ordenación sacerdotal
1220 Deja los canónigos agustinos para hacerse franciscano y parte para Marruecos
1221 Desembarca en Sicilia y participa en Asís en el Capítulo de las Esteras. Se retira al eremitorio de Montepaolo
1223 Predica en Romaña y Rímini
1224 Es nombrado maestro de teología. Enseña en Bolonia
1224-1227 Predica en Francia y enseña en Montpellier, Tolosa y Puy-en-Veley
1226 Es designado Custodio de Limoges. Muere Francisco de Asís
1227 Vuelve a Italia y, en el Capítulo General, es nombrado Provincial de la Romaña
1230 Enviado a Roma, predica ante el Papa y los cardenales
1230-1231 Enseña teología en Padua y compone los Sermones
1231 Predica en Padua la cuaresma. Muere el 13 de junio
1232 El 30 de mayo es canonizado en Espoleto por el Papa Gregorio IX
1263 Se trasladan sus restos a la Basílica y se halla la lengua incorrupta
1946 El 16 de enero, Pío XII le declara Doctor de la Iglesia con el título de Doctor Evangélico
1994 El 13 de junio, Juan Pablo II escribe el mensaje "San Antonio, hombre evangélico" con motivo del VIII centenario de su nacimiento


San Antonio nació en Lisboa (Portugal), en 1195 (fecha oficial). Llamado por la vocación religiosa ingresó en un monasterio a las afueras de la ciudad. Dos años después se traslada a Coimbra. Aunque sus conocimientos eran muy amplios, profundizó más en las Sagradas Escrituras.

Ante la popularidad adquirida del martirio de cinco franciscanos en Marruecos decide hacerse franciscano, deseoso de consagrarse al apostolado entre los infieles y morir mártir de Cristo.

En 1220, ya con el hábito franciscano, desembarcaba en Marruecos. Cayó enfermo y sus superiores creyeron oportuno repatriarlo, pero en el viaje de regreso, acaba en Sicilia tras un tortuoso viaje. Allí conoce a San Francisco de Asís con quien convive y comparte los comentarios de su relación con Dios, en el convento de Monte Paula.

Su fama comenzó a extenderse con ocasión de un sermón predicado a franciscanos y dominicos que fueron ordenados sacerdotes, en 1221. Habló de tal manera de todos quedaron maravillados de su sabiduría.

Cuando sus estudios veía que progresaban decide ordenarse sacerdote, y como profesor de Teología, ejerce pastoralmente por Francia e Italia donde alcanza una afamada popularidad. Se dedicó a la composición de sermones para todas las festividades del año.

Fallece a los treinta y seis años el 13 de junio de 1231 y, en el lugar de su muerte se erigió un templo en su honor, por lo que se llamó San Antonio de Padua. Al año de su muerte fue canonizado por el Papa Gregorio.

Una de las devociones antonianas más extendidas es la llamada El Pan de los Pobres. Su origen radica en el amor que el Santo tuvo a los pobres ya desde su niñez, cuando iba con su madre a visitar a los pobres para hacerles limosnas.

Los santos, además de ser nuestros modelos, son nuestros protectores. A ellos podemos acudir en todas nuestras necesidades, tanto espirituales como materiales.


San Antonio es invocado en todos los conflictos, y sus devotos acuden a él cuando le necesitan; pero él es abogado especial de las cosas perdidas. Una gran mayoría de los fieles cristianos, cuando se les extravía una llave, una joya o cualquier otra cosa, no dejan de acudir a San Antonio, rezándole el Responsorio (en éste se dice: Miembros y bienes perdidos, recobran mozos y ancianos) para hallar lo extraviado. Y esta oración suele ser muy eficaz. Hasta los protestantes practican esta devoción.
El fundamento de esta devoción, lo podemos ver en la misma vida del Santo: Un novicio robó al Santo un libro que él estimaba mucho. Era un Comentario de los Salmos. San Antonio acudió a la oración y pidió a Dios hallar de algún modo el libro robado. El novicio fue detenido en su viaje de una manera misteriosa y volvió al convento. Confesó su culpa a San Antonio y le devolvió el libro.


También es muy corriente, entre las jóvenes cristianas, acudir a San Antonio, pidiéndole que les conceda la gracia de hallar novio, con el cual puedan contraer matrimonio. Un santo casamentero...

Dicen algunas coplas: San Antonio Bendito, ramo de flores, a las descoloridas, dales colores (Es decir, que San Antonio conceda a las jóvenes la belleza necesaria para poder hallar quien se enamore de ellas).

Y un cantar: San Antonio bendito, dame un marido, que no coma ni fume ni beba vino. Aunque según se dice en Castrillo, San Antonio da los novios borrachos y mujeriegos.

No sabemos el origen ni el motivo de esta devoción antoniana. Quizá San Antonio, con su lirio en la mano y con su atractiva juventud, despierte en las jóvenes el deseo de encomendarse a él, y la confianza de que ha de ser su protector hasta que logren un acomodo en la vida.

Lo que no falta nunca en San Antonio es la juventud (pues era joven durante los años en que ejerció el apostolado); el hábito franciscano (porque perteneció a la orden de San Francisco de Asís; es símbolo de la austeridad propia del auténtico hijo de San Francisco en la época del primitivo fervor de la Orden); el lirio (que nos recuerda su pureza virginal; su alma era blanca y pura como los lirios); el libro (la Santa Biblia que leía con frecuencia, la estudiaba, la meditaba y la predicaba al pueblo con gran elocuencia) y el Niño Jesús. Con el Niño en brazos se quiere indicar la íntima familiaridad que tenía con Jesucristo.

También hay artistas que añaden algunos ángeles que hacen la corte al Santo, y otros le rodean de pobres, los que tienden la mano a San Antonio y él les alarga un pan. A menudo se omiten los ángeles y los pobres.

En Castrillo se representa con una azucena en la mano derecha y con la Biblia y el Niño Jesús en el brazo izquierdo. Sin embargo se han empeñado en poner un paño bajo el Niño que tapa la Biblia (como puede observarse en la fotografía anterior).

SAN ANTONIO Y LOS PAJARITOS

Divino Antonio precioso,
suplícale al Dios inmenso
que por tu gracia divina
alumbre mi entendimiento. Para que mi lengua
refiera el milagro
que en el huerto obraste
de edad de ocho años.
Desde niño fue nacido
con mucho temor de Dios,
de sus padres estimados
y del mundo admiración. Fue caritativo
y perseguidor
de todo enemigo
con mucho rigor.
Su padre era un caballero
cristiano, honrado y prudente,
que mantenía su casa
con el sudor de su frente. Y tenía un huerto
donde recogía
cosechas del fruto
que el tiempo traía.

Por la mañana un domingo,
como siempre acostumbraba,
se marchó su padre a misa,
cosa que nunca olvidaba. Le dijo: Antonio
ven aquí, hijo amado,
escucha, que tengo
que darte un recado. Mientras que yo estoy en misa
gran cuidado has de tener,
mira que los pajaritos
todo lo echan a perder.

Entran en el huerto,
comen el sembrado,
por eso te encargo
que tengas cuidado. Cuando se ausentó su padre
y a la iglesia se marchó,
Antonio quedó cuidando
y a los pájaros llamó. Venid, pajaritos,
dejad el sembrado,
que mi padre ha dicho
que tenga cuidado.

Para que mejor yo pueda
cumplir con mi obligación,
voy a encerrar a todos
dentro de esta habitación. A los pajaritos
entrar les mandaba,
y ellos muy humildes
en el cuarto entraban. Por aquellas cercanías
ningún pájaro quedó
porque todos acudieron
como Antonio les mandó.

Lleno de alegría
San Antonio estaba,
y los pajaritos
alegres cantaban. Al ver venir a su padre
luego les mandó callar,
y llegó su padre a la puerta
y comenzó a preguntar: Dime, hijo amado,
qué tal, Antoñito,
¿has cuidado bien
de los pajaritos?.

El hijo le contestó:
Padre, no tenga cuidado,
que para que no hagan mal,
todos los tengo encerrados. El padre que vio
milagro tan grande,
al señor obispo
trató de avisarle. Acudió el señor obispo
con grande acompañamiento,
quedando todos confusos
al ver tan grande portento.

Abrieron ventanas,
puertas a la par,
por ver si las aves
se querían marchar. Antonio les dijo a todos:
Señores, nadie se agravie,
los pájaros no se marchan
hasta que yo los mande. Se puso a la puerta
y les dijo así:
Vaya, pajaritos,
ya podéis salir.

Salgan cigüeñas con orden
águilas, grullas y garzas,
gavilanes y abutardas,
lechuzas, mochuelos y grajas. Salgan las urracas,
tórtolas, perdices,
palomas, gorriones
y las codornices. Salgan el cuco y el milano,
burla pastor y andarríos
canarios y ruiseñores,
tordos, gafarrón y mirlos.

Salgan verderones,
y las corderinas,
y las cogujadas,
y las golondrinas. Al instante que salieron
todas juntitas se ponen,
escuchando a San Antonio
para ver lo que dispone. Antonio les dijo:
No entréis en sembrados,
marchad por los montes,
riscos y los prados.

Al tiempo de alzar el vuelo,
cantan con dulce alegría,
despidiéndose de Antonio
y toda su compañía. El señor obispo,
al ver tal milagro,
por diversas partes
mandó publicarlo. Árbol de grandiosidades,
fuente de la caridad,
depósito de bondades,
padre de inmensa piedad.

Antonio divino,
por tu intercesión,
todos merecemos
la eterna mansión.

Novena de San Antonio de Padua por Don Rufino Bombín Núñez
Año 1938

Martes primero
Coro: Si su poder sobrehumano al muerto le infunde vida;
Resp: Dichosa el alma perdida, que da de Antonio en las manos
En las aguas de un torrente
ocho niños se bañaban;
y, cuando, alegres, jugaban,
se ahogaron en la corriente.
Mas San Antonio, clemente,
les tornó a la vida sanos.
Dichosa.. etc... Si del sepulcro la losa
a tu imperio se levanta,
y ante tu grandeza tanta
la muerte huye presurosa;
haz que renazca, gloriosa,
nuestra virtud de cristianos..
Dichosa.. etc...


Martes segundo
Coro: Ser de las sectas terror fue tu corona triunfal
Resp.: Antonio, luz celestial, Destierra el sectario error
Como la luz de la aurora
disipa la niebla oscura,
así en Antonio fulgura
la doctrina salvadora;
y con ciencia redentora,
que enciende divino ardor
Antonio etc... etc.. Insensible al argumento,
la secta no le escuchaba;
mas San Antonio probaba
la verdad con el portento:
los peces son instrumento,
y el animal sin razón.
Antonio etc... etc...


Martes tercero
Coro: Cuando te hiera la vida, acude a su protección:
Resp: Que Antonio en toda ocasión deja el alma socorrida
Cuando a prisión encadena
a nuestra alma Lucifer,
Antonio, con su poder,
rompe la dura cadena;
y, con la calma serena,
infunde la paz perdida.
Que Antonio etc.. etc... Es Antonio malla dura,
donde se embotan, parados,
los dardos envenenados,
con que Satán nos tortura.
Acude a él con fe pura
cuando te sangre la herida.
Que Antonio etc.. etc..


Martes cuarto
Coro: Si en todo humano desvelo eres de remedio el don;
Resp.: Antonio, con gran razón ciframos en ti el consuelo
Cesa en su acción pertinaz
toda morbosa dolencia;
y donde calla la ciencia,
él es remedio eficaz;
porque a tan gran santidad
le dio tal poder el Cielo
Antonio.. etc... El ahuyenta los gemidos;
calma pechos angustiados;
cura miembros lacerados
y restituye sentidos.
Si a todos los doloridos
consoló tu amante celo...
Antonio.. etc...


Martes quinto
Coro: La luz de tus oraciones es faro del navegante
Resp.: Sed norte, Antonio, brillante, en el mar de tentaciones
Cuando, en ronca catarata,
la mar ruge procelosa,
y al barco, en lucha angustiosa,
en su piélago maltrata,
de Antonio la imagen grata
aplaca las convulsiones
Sed norte etc. etc.. Cual frágil barquilla rota,
surca nuestra alma la vida,
en mil escollos perdida,
con que la maldad la azota.
Si invicta energía brota
de tus santas bendiciones;
Sed norte etc. etc..


Martes sexto
Coro: Si al que se halla encadenado le libras de su aflicción
Resp.: Libra, Antonio, al corazón de los yerros del pecado
Cuando en injusta sentencia
gime el débil oprimido,
se ve pronto socorrido,
si se acoge a tu clemencia
porque nunca a la inocencia
le fue tu amparo negado
Libra etc. etc... Cárcel de amargura llena
es ésta mísera vida,
donde nuestra alma afligida
arrastra infernal cadena.
Cuando, transida de pena,
tu ayuda implore, angustiado
Libra etc. etc...


Martes Séptimo
Coro: Si el milagro haces brotar para encontrar lo perdido;
Resp.: Luego Antonio esclarecido con vos perder es ganar
Si se confía a tus manos,
surge el oculto tesoro;
que es tu auxilio rayo de oro,
que ilumina los arcanos;
y los descuidos humanos
haces siempre reparar.
Luego Antonio, etc. etc... Cuando el alma su hermosura
pierde en el mundo nefando;
y, tu amparo suplicando,
busca su antigua blancura;
se lava en tu fuente pura,
y, cual sol, la haces brillar.
Luego Antonio, etc. etc...


Martes Octavo
Coro: Si al que te ama, presuroso, le auguras feliz destino;
Resp.: Amado Antonio divino, anuncianos fin dichoso
Luz potente, que ilumina
del futuro el negro velo,
es tu voz, a la que el Cielo
dio predicción de adivina.
Si tu visión vaticina
el porvenir misterioso,
Amado etc. etc... Cuando, en la hora postrera,
la muerte venza a la vida,
y el ama piense, afligida,
en el trance que la espera;
en aquella duda fiera
de un fallo triste o glorioso,
Amado, etc. etc...


Martes Noveno
Coro: Nunca vio su ruego vano, quien fue de tu amor en pos
Resp.: Pues quien tiene al Niño Dios todo lo tiene en su mano
Dios, en su inmensa bondad,
te donó gracias sin cuento:
fue el _______ portento
signo de tu santidad
por eso la Cristiandad
vio tu fulgor soberano
Pues quien etc. etc... Tomándote por modelo,
tus hijos buscan tu amor,
pensando que tu favor
ha de ser guía hasta el cielo
y vivir, bajo tu celo,
santa vida de cristianos
Pues quien, etc. etc...


Novena a San Antonio de Padua

Por la señal...
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

¡Amadísimo Protector mío, San Antonio! Heme aquí a tus pies, plenamente confiado en tu poderosa intercesión. Mírame con aquel espíritu de dulce y tierna compasión con que mirabas a los pobres. ¡Pobre soy yo, Santo mío! Véome lleno de miserias.

La vida para mí es continua lucha. Pan de felicidad, de alegría, de salud, de paz, de virtud... ¡cuánto me hace falta y cuánto espero de tu amorosa protección! Otórgamela, te lo pido humildemente, para que tu nombre de Taumaturgo sea nuevamente glorificado. Creo en tu poder, espero en tu bondad, amo tu corazón de Padre y bendigo a Nuestro Señor, que te hizo grande en la tierra y en el cielo.

Amén.
RESPONSORIO
Si buscas milagros mira muerte y error desterrados, miseria y demonio huidos, leprosos y enfermos sanos. El mar sosiega su ira redímense encarcelados, miembros y bienes perdidos recobran mozos y ancianos. El peligro se retira los pobres van remediados Cuéntenlo los socorridos díganlo los paduanos. El mar sosiega su ira... Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo. El mar sosiega su ira... Ruega a Cristo por nosotros Antonio divino y santo; Para que dignos así de sus promesas seamos.

Amén.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Alegre, Señor, a vuestra Iglesia la devota y humilde oración del glorioso San Antonio, vuestro siervo, para que seamos siempre socorridos en esta vida con los auxilios de la gracia y merezcamos conseguir después los gozos eternos de la gloria. Por Jesucristo Nuestro Señor.

Amén.

DÍA PRIMERO. Reflexión: Admirable fe de San Antonio


La vida de San Antonio es un continuo pregón de la fe cristiana. Por ella, muy joven, ansía derramar su sangre. Por ella, se entrega enteramente a Dios en vida santa y perfectísima, que fue pasmo del mundo, rica en portentos y maravillas. Por ella recorrió pueblos y ciudades predicando incansable la Palabra divina. Por ella sufrió humillaciones, sufrimientos y penalidades.
Compara tu vida de fe y la vida de fe de San Antonio.

EJEMPLO: Corría el año 1219. Cinco misioneros franciscanos pasan por Coimbra camino de Marruecos. Nuestro Santo tuvo ocasión de conversar con ellos y se encendió en su corazón el ideal de predicar la Fe en tierras de infieles.
Aquellos misioneros franciscanos llegaron a Marruecos y sellaron su predicación misionera derramando su sangre por Jesús.

Cuando sus cuerpos destrozados llegaron a Coimbra, San Antonio recibió el impulso definitivo para abrazar la vida franciscana y marchar luego a predicar la Fe de Jesucristo. En efecto, tomó el hábito franciscano y después de la Profesión se despidió de su patria y se embarcó para Marruecos con el fin de proclamar su Fe y derramar su sangre por Jesucristo


Breve Meditación.
Pídase la gracia que se desea conseguir.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
RESPONSORIO y Oración final.

DÍA SEGUNDO. Reflexión: Esperanza de San Antonio.


Amó vivamente el Santo esta virtud.

Una vida de sacrificio, en lucha constante contra el infierno, el mundo y las pasiones sería imposible sin una gran esperanza, hija de una gran confianza en la bondad divina, en la paternal Providencia de Dios y en la ayuda constante de su gracia. Por eso, San Antonio jamás desmayó en su vida de incesante y penoso esfuerzo. ¡Contaba con Dios!

Humillémonos y contemos, no con nuestras propias fuerzas, sino con las divinas, esperando siempre en Dios.

EJEMPLO: Nunca Perdió San Antonio de Padua su esperanza y su confianza en Dios. Ni aún en aquellos trances extremos de su vida en los que parecía que todo estaba perdido y que no existía ningún remedio humano. Cuando impulsado por su ideal misionero pisó las playas africanas, Dios le envió la prueba de unas fuertes calenturas y dolores que le hicieron guardar cama durante todo un invierno. Reducido a la impotencia, San Antonio se abandonó confiado en las manos de Dios.

Cuando más tarde, obedeciendo a sus Superiores, regresaba a Portugal, una terrible tempestad arrojó su navío a las costas de Sicilia. En tierra extranjera, lejos de su patria... ni aún entonces perdió su esperanza y una vez más se arrojó confiado en los abrazos de Dios.
Breve Meditación...

DÍA TERCERO. Reflexión: Caridad divina de San Antonio


Elevó el Señor a San Antonio al más alto grado de perfección y consumó sus virtudes heroicas con un ardentísimo amor de caridad. Sus biógrafos le comparan con los serafines. ¿Quién podrá adivinar la ternura de su amor a Jesús?

Aquella escena en que el Niño Dios se recrea en los brazos del Santo puede servir para hacernos adivinar sus éxtasis, sus deliquios, sus ternuras seráficas...

¡Qué ejemplo para mí, frío, miserable, pobre pecador!...

EJEMPLO: Toda la vida del Santo fue un himno de amor al Señor. Todas sus caminatas, toda su predicación, todos sus trabajos... todo lo hizo por amor a Jesús. Y Jesús se lo recompensó aún en vida con bellísimas apariciones

Cuentan los biógrafos que el Conde Tisso le invitó a descansar unos días en su castillo. La preparó una habitación muy apartada para que el Santo pudiera dedicarse con más a sus devociones.

Por casualidad pasó el Conde por allí y vio un gran resplandor debajo de la puerta. Observó curioso por la cerradura y ¡oh maravilla!, contempla cómo el Niño Jesús, rodeado de luz celestial, acaricia y abraza a San Antonio.

Desvanecida la visión, obligó el Santo al Conde Tisso a que no revelara tal gracia hasta después de su muerte. Así lo cumplió el Conde.

Breve Meditación...

DÍA CUARTO. Reflexión: Caridad fraternal de San Antonio


He aquí un Santo cuya vida fue un holocausto de entrañable amor a los hombres. Puede decirse que toda ella no fue sino una caricia a los pobres pecadores, a los tristes, a los enfermos, a los atormentados por las negruras de la miseria...

Y tanto placer debió encontrar el Santo en este amor fraterno a sus semejantes, que ni la muerte lo interrumpió. Hoy desde el cielo, como en vida, sigue prodigándonos las mismas caricias de amor, de ayuda y de compasión.
EJEMPLO: San Antonio de Padua, cuando todavía era estudiante, pidió licencia para cuidar enfermos. Quiere dedicarse a servir a los más desamparados. Se levantaba una hora antes para recorrer las habitaciones de los más imposibilitados. Les lavaba, arreglaba sus lechos, fregaba la vajilla, preparaba la comida, las medicinas y los brebajes.

Terminadas las clases bajaba presuroso al hospital y allí permanecía hasta últimas horas de la tarde. De noche, velaba hasta altas horas y, con frecuencia, en vísperas de vacación, pasaba toda la noche en vigilia velando el sueño y presto a llevar su auxilio y consuelo al que lo necesitara.


Breve Meditación.

DÍA QUINTO. Reflexión: Devoción de San Antonio a la Virgen María


Los biógrafos del Santo proclaman unánimemente la tierna devoción que San Antonio de Padua profesaba a María Santísima. Desde niño y para siempre encontró en el culto y la devoción a la Virgen el faro luminoso que dirigió el rumbo de toda su existencia. En su predicación no se cansaba en publicar las grandezas de María, cantar sus glorias, defender sus privilegios e inflamar en su amor el corazón de sus oyentes.
EJEMPLO: Hallándose ya el Santo en los últimos momentos de su vida, gozó de consuelos inefables con la aparición de la Virgen María, a quien amaba como a su Madre del alma. Próximo ya a dar el postrer aliento, quiso que sus últimas palabras fuesen para ella; y así rezó devotamente aquel su himno favorito que repetía con frecuencia:

¡Oh la más gloriosa de las Vírgenes! encumbrada sobre las estrellas. Abres las puertas del cielo, para que los que lloran entren en él.

Breve Meditación...

DÍA SEXTO. Reflexión: Humildad de San Antonio


También en este Santo y de manera singular y maravillosa, se cumplió el dicho de Jesucristo: "El que se humilla será ensalzado". Ocultóse como una violeta; buscó el retiro, el silencio y, dotado de altísima sabiduría, túvola oculta, y sólo la obediencia pudo abrir con su llave de oro aquellos raudales portentosos que hicieron de San Antonio el gran Predicador de las gentes, el "Arca del Testamento". De cuántos bienes te priva la soberbia. Sé humilde como San Antonio.
EJEMPLO: En el Capítulo General de la Porziúncula nadie se acordó de San Antonio. Quedó solo y abandonado. El mismo tuvo que pasar por la humillación de pedirle al P. Provincial de Bolonia que le admitiera en su Provincia. El P. Provincial le aceptó como súbdito suyo y le destinó a un convento perdido en los bosques en la vertiente del Apenino. Y allí se dedicó a los menesteres más humildes del convento; barrer, quitar los polvos, cortar leña para la cocina, fregar los platos y pucheros...

El gran predicador, el insigne teólogo, el taumaturgo que arrastrará a las masas... cumpliendo los oficios del último fraile del convento.
Breve Meditación...

DÍA SÉPTIMO. Reflexión: Pobreza de San Antonio


Nacido en dorada cuna, ante las sonrisas y halagos del mundo, San Antonio abraza la Orden Franciscana. Hácese hijo de aquel desposado con la dama Pobreza, San Francisco de Asís; y como él, síguela por abrojos y espinas, privaciones y sufrimientos, contento con sus dolorosas y dulces caricias... Su despego del mundo, hizole rico en bienes celestiales. Trocó el oro de la tierra por el oro inestimable del amor divino. Despégate de los bienes terrenos, si verdaderamente quieres salvarte.

EJEMPLO: Hacia el año 1219, nuestro Santo fue encargado de la hospedería del monasterio de los Padres Agustinos. Por aquel entonces, en un paraje de olivares muy cercano al monasterio de los Agustinos, los franciscanos habían fundado un pequeño eremitorio. Uno de aquellos frailes pobres del eremitorio salía todas las mañanas al pueblo en busca de limosna para su alimento.

A veces, acudía dicho fraile franciscano al monasterio agustiniano de la Santa Cruz, donde era recibido como un hermano queridísimo por el amable hospedero de la Abadía. Aquel fraile menor tan pobre, tan humilde, tan abnegado y sacrificado subyugó a nuestro Santo paduano. Aquella vida evangélica de altísima pobreza que vivían los hijos de San Francisco de Asís le arrastró con vehemencia y creó en su alma el deseo de ser también él un hijo pobre del "Pobrecillo de Asís".

Breve Meditación.

DÍA OCTAVO. Reflexión. Obediencia de San Antonio


La obediencia es la muerte de la propia voluntad y cuando el hombre _______ a ésta, mata a su mayor enemigo. La voluntad divina manifestada por los ______ Superiores, obra entonces maravillas en las almas. San Antonio fue obedientísimo. Lo fue tanto, que a un acto suyo de obediencia debemos haber descubierto a este nuevo Doctor de las Gentes. Obedece y humilla tu amor propio: Dios te ensalzará.
EJEMPLO: San Antonio fue durante toda su vida un hijo fiel de la obediencia. primero en la Orden Agustina y luego en la Orden Franciscana. Por obediencia aceptó el oficio de hospedero del monasterio de la Santa Cruz de Coimbra. Por obediencia sacrifica su ideal misionero y se embarca rumbo a Lisboa. Por obediencia se escondió en el eremitorio de Monte Paulo para dedicarse a los más humildes menesteres. Por obediencia abandona aquel santo retiro y se dedica a la predicación. Por obediencia recorre pueblos y ciudades proclamando el Evangelio. Por obediencia acepta el nombramiento de Lector de Teología.

Todo lo hizo por obediencia. Es el camino más seguro. San Antonio, obedeciendo siempre por el Señor, siempre acertó.


Breve Meditación.

DÍA NOVENO. Reflexión: San Antonio, Protector de los que sufren


Todo sufrimiento en sus manifestaciones, el dolor del pecado, la pérdida de la salud, la escasez de recursos, las injustas persecuciones, la ausencia de paz, las hondas preocupaciones, las grandes tristezas... cuanto puede atenazar el alma ... fue motivo de compasión para el Santo, fue materia de milagros suyos, fue blanco de su misericordia. Nada se ocultó ni se oculta a su corazón compasivo. Acudamos pues a San Antonio con vivísima confianza.

EJEMPLO: San Antonio de Padua durante su vida y después de su muerte ha brillado siempre como el Santo Protector de los que sufren. Se han escrito muchos libros que atestiguan esta faceta misericordiosa del Santo. Recordemos un hecho de su vida.

Regresaba una tarde San Antonio por una vereda a su convento, después de haber predicado en un pueblo, cuándo se encontró con una pobre mujer que sostenía en sus brazos a su hijo tullido. Postrada en tierra, la pobre mujer le rogaba con gemidos y lágrimas que le ayudase en aquella desgracia. También el compañero del Santo le imploró que escuchase los ruegos de aquella pobre mujer. San Antonio, conmovido, trazó la señal de la Cruz sobre el cuerpo tullido y el niño quedó curado y regresó a su casa en compañía de su madre por su propio pie.

Breve Meditación...

lunes, 19 de mayo de 2008 a las 19:59
Enviado por H1

 

NUESTROS SANTOS DE TORRE DE ESGUEVA. SAN ANTONIO DE PADUA

NUESTROS SANTOS DE TORRE DE ESGUEVA. SAN ANTONIO DE PADUA

NUESTROS SANTOS DE TORRE DE ESGUEVA. SAN ANTONIO DE PADUA, 13 DE JUNIO

"EL SANTO DE TODO EL MUNDO" (León XIII)

Cronología
1188-1195 Nace en Lisboa. El año 1191 es la fecha probable; el 1195, la fecha oficial
1198 Frecuenta la escuela catedralicia
1208-1210 Entra en el monasterio de San Vicente de Fora, de los canónigos de San Agustín
1212 Se traslada al monasterio de Santa Cruz de Coimbra
1219 Probable ordenación sacerdotal
1220 Deja los canónigos agustinos para hacerse franciscano y parte para Marruecos
1221 Desembarca en Sicilia y participa en Asís en el Capítulo de las Esteras. Se retira al eremitorio de Montepaolo
1223 Predica en Romaña y Rímini
1224 Es nombrado maestro de teología. Enseña en Bolonia
1224-1227 Predica en Francia y enseña en Montpellier, Tolosa y Puy-en-Veley
1226 Es designado Custodio de Limoges. Muere Francisco de Asís
1227 Vuelve a Italia y, en el Capítulo General, es nombrado Provincial de la Romaña
1230 Enviado a Roma, predica ante el Papa y los cardenales
1230-1231 Enseña teología en Padua y compone los Sermones
1231 Predica en Padua la cuaresma. Muere el 13 de junio
1232 El 30 de mayo es canonizado en Espoleto por el Papa Gregorio IX
1263 Se trasladan sus restos a la Basílica y se halla la lengua incorrupta
1946 El 16 de enero, Pío XII le declara Doctor de la Iglesia con el título de Doctor Evangélico
1994 El 13 de junio, Juan Pablo II escribe el mensaje "San Antonio, hombre evangélico" con motivo del VIII centenario de su nacimiento


San Antonio nació en Lisboa (Portugal), en 1195 (fecha oficial). Llamado por la vocación religiosa ingresó en un monasterio a las afueras de la ciudad. Dos años después se traslada a Coimbra. Aunque sus conocimientos eran muy amplios, profundizó más en las Sagradas Escrituras.

Ante la popularidad adquirida del martirio de cinco franciscanos en Marruecos decide hacerse franciscano, deseoso de consagrarse al apostolado entre los infieles y morir mártir de Cristo.

En 1220, ya con el hábito franciscano, desembarcaba en Marruecos. Cayó enfermo y sus superiores creyeron oportuno repatriarlo, pero en el viaje de regreso, acaba en Sicilia tras un tortuoso viaje. Allí conoce a San Francisco de Asís con quien convive y comparte los comentarios de su relación con Dios, en el convento de Monte Paula.

Su fama comenzó a extenderse con ocasión de un sermón predicado a franciscanos y dominicos que fueron ordenados sacerdotes, en 1221. Habló de tal manera de todos quedaron maravillados de su sabiduría.

Cuando sus estudios veía que progresaban decide ordenarse sacerdote, y como profesor de Teología, ejerce pastoralmente por Francia e Italia donde alcanza una afamada popularidad. Se dedicó a la composición de sermones para todas las festividades del año.

Fallece a los treinta y seis años el 13 de junio de 1231 y, en el lugar de su muerte se erigió un templo en su honor, por lo que se llamó San Antonio de Padua. Al año de su muerte fue canonizado por el Papa Gregorio.

Una de las devociones antonianas más extendidas es la llamada El Pan de los Pobres. Su origen radica en el amor que el Santo tuvo a los pobres ya desde su niñez, cuando iba con su madre a visitar a los pobres para hacerles limosnas.

Los santos, además de ser nuestros modelos, son nuestros protectores. A ellos podemos acudir en todas nuestras necesidades, tanto espirituales como materiales.


San Antonio es invocado en todos los conflictos, y sus devotos acuden a él cuando le necesitan; pero él es abogado especial de las cosas perdidas. Una gran mayoría de los fieles cristianos, cuando se les extravía una llave, una joya o cualquier otra cosa, no dejan de acudir a San Antonio, rezándole el Responsorio (en éste se dice: Miembros y bienes perdidos, recobran mozos y ancianos) para hallar lo extraviado. Y esta oración suele ser muy eficaz. Hasta los protestantes practican esta devoción.
El fundamento de esta devoción, lo podemos ver en la misma vida del Santo: Un novicio robó al Santo un libro que él estimaba mucho. Era un Comentario de los Salmos. San Antonio acudió a la oración y pidió a Dios hallar de algún modo el libro robado. El novicio fue detenido en su viaje de una manera misteriosa y volvió al convento. Confesó su culpa a San Antonio y le devolvió el libro.


También es muy corriente, entre las jóvenes cristianas, acudir a San Antonio, pidiéndole que les conceda la gracia de hallar novio, con el cual puedan contraer matrimonio. Un santo casamentero...

Dicen algunas coplas: San Antonio Bendito, ramo de flores, a las descoloridas, dales colores (Es decir, que San Antonio conceda a las jóvenes la belleza necesaria para poder hallar quien se enamore de ellas).

Y un cantar: San Antonio bendito, dame un marido, que no coma ni fume ni beba vino. Aunque según se dice en Castrillo, San Antonio da los novios borrachos y mujeriegos.

No sabemos el origen ni el motivo de esta devoción antoniana. Quizá San Antonio, con su lirio en la mano y con su atractiva juventud, despierte en las jóvenes el deseo de encomendarse a él, y la confianza de que ha de ser su protector hasta que logren un acomodo en la vida.

Lo que no falta nunca en San Antonio es la juventud (pues era joven durante los años en que ejerció el apostolado); el hábito franciscano (porque perteneció a la orden de San Francisco de Asís; es símbolo de la austeridad propia del auténtico hijo de San Francisco en la época del primitivo fervor de la Orden); el lirio (que nos recuerda su pureza virginal; su alma era blanca y pura como los lirios); el libro (la Santa Biblia que leía con frecuencia, la estudiaba, la meditaba y la predicaba al pueblo con gran elocuencia) y el Niño Jesús. Con el Niño en brazos se quiere indicar la íntima familiaridad que tenía con Jesucristo.

También hay artistas que añaden algunos ángeles que hacen la corte al Santo, y otros le rodean de pobres, los que tienden la mano a San Antonio y él les alarga un pan. A menudo se omiten los ángeles y los pobres.

En Castrillo se representa con una azucena en la mano derecha y con la Biblia y el Niño Jesús en el brazo izquierdo. Sin embargo se han empeñado en poner un paño bajo el Niño que tapa la Biblia (como puede observarse en la fotografía anterior).

SAN ANTONIO Y LOS PAJARITOS

Divino Antonio precioso,
suplícale al Dios inmenso
que por tu gracia divina
alumbre mi entendimiento. Para que mi lengua
refiera el milagro
que en el huerto obraste
de edad de ocho años.
Desde niño fue nacido
con mucho temor de Dios,
de sus padres estimados
y del mundo admiración. Fue caritativo
y perseguidor
de todo enemigo
con mucho rigor.
Su padre era un caballero
cristiano, honrado y prudente,
que mantenía su casa
con el sudor de su frente. Y tenía un huerto
donde recogía
cosechas del fruto
que el tiempo traía.

Por la mañana un domingo,
como siempre acostumbraba,
se marchó su padre a misa,
cosa que nunca olvidaba. Le dijo: Antonio
ven aquí, hijo amado,
escucha, que tengo
que darte un recado. Mientras que yo estoy en misa
gran cuidado has de tener,
mira que los pajaritos
todo lo echan a perder.

Entran en el huerto,
comen el sembrado,
por eso te encargo
que tengas cuidado. Cuando se ausentó su padre
y a la iglesia se marchó,
Antonio quedó cuidando
y a los pájaros llamó. Venid, pajaritos,
dejad el sembrado,
que mi padre ha dicho
que tenga cuidado.

Para que mejor yo pueda
cumplir con mi obligación,
voy a encerrar a todos
dentro de esta habitación. A los pajaritos
entrar les mandaba,
y ellos muy humildes
en el cuarto entraban. Por aquellas cercanías
ningún pájaro quedó
porque todos acudieron
como Antonio les mandó.

Lleno de alegría
San Antonio estaba,
y los pajaritos
alegres cantaban. Al ver venir a su padre
luego les mandó callar,
y llegó su padre a la puerta
y comenzó a preguntar: Dime, hijo amado,
qué tal, Antoñito,
¿has cuidado bien
de los pajaritos?.

El hijo le contestó:
Padre, no tenga cuidado,
que para que no hagan mal,
todos los tengo encerrados. El padre que vio
milagro tan grande,
al señor obispo
trató de avisarle. Acudió el señor obispo
con grande acompañamiento,
quedando todos confusos
al ver tan grande portento.

Abrieron ventanas,
puertas a la par,
por ver si las aves
se querían marchar. Antonio les dijo a todos:
Señores, nadie se agravie,
los pájaros no se marchan
hasta que yo los mande. Se puso a la puerta
y les dijo así:
Vaya, pajaritos,
ya podéis salir.

Salgan cigüeñas con orden
águilas, grullas y garzas,
gavilanes y abutardas,
lechuzas, mochuelos y grajas. Salgan las urracas,
tórtolas, perdices,
palomas, gorriones
y las codornices. Salgan el cuco y el milano,
burla pastor y andarríos
canarios y ruiseñores,
tordos, gafarrón y mirlos.

Salgan verderones,
y las corderinas,
y las cogujadas,
y las golondrinas. Al instante que salieron
todas juntitas se ponen,
escuchando a San Antonio
para ver lo que dispone. Antonio les dijo:
No entréis en sembrados,
marchad por los montes,
riscos y los prados.

Al tiempo de alzar el vuelo,
cantan con dulce alegría,
despidiéndose de Antonio
y toda su compañía. El señor obispo,
al ver tal milagro,
por diversas partes
mandó publicarlo. Árbol de grandiosidades,
fuente de la caridad,
depósito de bondades,
padre de inmensa piedad.

Antonio divino,
por tu intercesión,
todos merecemos
la eterna mansión.

Novena de San Antonio de Padua por Don Rufino Bombín Núñez
Año 1938

Martes primero
Coro: Si su poder sobrehumano al muerto le infunde vida;
Resp: Dichosa el alma perdida, que da de Antonio en las manos
En las aguas de un torrente
ocho niños se bañaban;
y, cuando, alegres, jugaban,
se ahogaron en la corriente.
Mas San Antonio, clemente,
les tornó a la vida sanos.
Dichosa.. etc... Si del sepulcro la losa
a tu imperio se levanta,
y ante tu grandeza tanta
la muerte huye presurosa;
haz que renazca, gloriosa,
nuestra virtud de cristianos..
Dichosa.. etc...


Martes segundo
Coro: Ser de las sectas terror fue tu corona triunfal
Resp.: Antonio, luz celestial, Destierra el sectario error
Como la luz de la aurora
disipa la niebla oscura,
así en Antonio fulgura
la doctrina salvadora;
y con ciencia redentora,
que enciende divino ardor
Antonio etc... etc.. Insensible al argumento,
la secta no le escuchaba;
mas San Antonio probaba
la verdad con el portento:
los peces son instrumento,
y el animal sin razón.
Antonio etc... etc...


Martes tercero
Coro: Cuando te hiera la vida, acude a su protección:
Resp: Que Antonio en toda ocasión deja el alma socorrida
Cuando a prisión encadena
a nuestra alma Lucifer,
Antonio, con su poder,
rompe la dura cadena;
y, con la calma serena,
infunde la paz perdida.
Que Antonio etc.. etc... Es Antonio malla dura,
donde se embotan, parados,
los dardos envenenados,
con que Satán nos tortura.
Acude a él con fe pura
cuando te sangre la herida.
Que Antonio etc.. etc..


Martes cuarto
Coro: Si en todo humano desvelo eres de remedio el don;
Resp.: Antonio, con gran razón ciframos en ti el consuelo
Cesa en su acción pertinaz
toda morbosa dolencia;
y donde calla la ciencia,
él es remedio eficaz;
porque a tan gran santidad
le dio tal poder el Cielo
Antonio.. etc... El ahuyenta los gemidos;
calma pechos angustiados;
cura miembros lacerados
y restituye sentidos.
Si a todos los doloridos
consoló tu amante celo...
Antonio.. etc...


Martes quinto
Coro: La luz de tus oraciones es faro del navegante
Resp.: Sed norte, Antonio, brillante, en el mar de tentaciones
Cuando, en ronca catarata,
la mar ruge procelosa,
y al barco, en lucha angustiosa,
en su piélago maltrata,
de Antonio la imagen grata
aplaca las convulsiones
Sed norte etc. etc.. Cual frágil barquilla rota,
surca nuestra alma la vida,
en mil escollos perdida,
con que la maldad la azota.
Si invicta energía brota
de tus santas bendiciones;
Sed norte etc. etc..


Martes sexto
Coro: Si al que se halla encadenado le libras de su aflicción
Resp.: Libra, Antonio, al corazón de los yerros del pecado
Cuando en injusta sentencia
gime el débil oprimido,
se ve pronto socorrido,
si se acoge a tu clemencia
porque nunca a la inocencia
le fue tu amparo negado
Libra etc. etc... Cárcel de amargura llena
es ésta mísera vida,
donde nuestra alma afligida
arrastra infernal cadena.
Cuando, transida de pena,
tu ayuda implore, angustiado
Libra etc. etc...


Martes Séptimo
Coro: Si el milagro haces brotar para encontrar lo perdido;
Resp.: Luego Antonio esclarecido con vos perder es ganar
Si se confía a tus manos,
surge el oculto tesoro;
que es tu auxilio rayo de oro,
que ilumina los arcanos;
y los descuidos humanos
haces siempre reparar.
Luego Antonio, etc. etc... Cuando el alma su hermosura
pierde en el mundo nefando;
y, tu amparo suplicando,
busca su antigua blancura;
se lava en tu fuente pura,
y, cual sol, la haces brillar.
Luego Antonio, etc. etc...


Martes Octavo
Coro: Si al que te ama, presuroso, le auguras feliz destino;
Resp.: Amado Antonio divino, anuncianos fin dichoso
Luz potente, que ilumina
del futuro el negro velo,
es tu voz, a la que el Cielo
dio predicción de adivina.
Si tu visión vaticina
el porvenir misterioso,
Amado etc. etc... Cuando, en la hora postrera,
la muerte venza a la vida,
y el ama piense, afligida,
en el trance que la espera;
en aquella duda fiera
de un fallo triste o glorioso,
Amado, etc. etc...


Martes Noveno
Coro: Nunca vio su ruego vano, quien fue de tu amor en pos
Resp.: Pues quien tiene al Niño Dios todo lo tiene en su mano
Dios, en su inmensa bondad,
te donó gracias sin cuento:
fue el _______ portento
signo de tu santidad
por eso la Cristiandad
vio tu fulgor soberano
Pues quien etc. etc... Tomándote por modelo,
tus hijos buscan tu amor,
pensando que tu favor
ha de ser guía hasta el cielo
y vivir, bajo tu celo,
santa vida de cristianos
Pues quien, etc. etc...


Novena a San Antonio de Padua

Por la señal...
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

¡Amadísimo Protector mío, San Antonio! Heme aquí a tus pies, plenamente confiado en tu poderosa intercesión. Mírame con aquel espíritu de dulce y tierna compasión con que mirabas a los pobres. ¡Pobre soy yo, Santo mío! Véome lleno de miserias.

La vida para mí es continua lucha. Pan de felicidad, de alegría, de salud, de paz, de virtud... ¡cuánto me hace falta y cuánto espero de tu amorosa protección! Otórgamela, te lo pido humildemente, para que tu nombre de Taumaturgo sea nuevamente glorificado. Creo en tu poder, espero en tu bondad, amo tu corazón de Padre y bendigo a Nuestro Señor, que te hizo grande en la tierra y en el cielo.

Amén.
RESPONSORIO
Si buscas milagros mira muerte y error desterrados, miseria y demonio huidos, leprosos y enfermos sanos. El mar sosiega su ira redímense encarcelados, miembros y bienes perdidos recobran mozos y ancianos. El peligro se retira los pobres van remediados Cuéntenlo los socorridos díganlo los paduanos. El mar sosiega su ira... Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo. El mar sosiega su ira... Ruega a Cristo por nosotros Antonio divino y santo; Para que dignos así de sus promesas seamos.

Amén.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Alegre, Señor, a vuestra Iglesia la devota y humilde oración del glorioso San Antonio, vuestro siervo, para que seamos siempre socorridos en esta vida con los auxilios de la gracia y merezcamos conseguir después los gozos eternos de la gloria. Por Jesucristo Nuestro Señor.

Amén.

DÍA PRIMERO. Reflexión: Admirable fe de San Antonio


La vida de San Antonio es un continuo pregón de la fe cristiana. Por ella, muy joven, ansía derramar su sangre. Por ella, se entrega enteramente a Dios en vida santa y perfectísima, que fue pasmo del mundo, rica en portentos y maravillas. Por ella recorrió pueblos y ciudades predicando incansable la Palabra divina. Por ella sufrió humillaciones, sufrimientos y penalidades.
Compara tu vida de fe y la vida de fe de San Antonio.

EJEMPLO: Corría el año 1219. Cinco misioneros franciscanos pasan por Coimbra camino de Marruecos. Nuestro Santo tuvo ocasión de conversar con ellos y se encendió en su corazón el ideal de predicar la Fe en tierras de infieles.
Aquellos misioneros franciscanos llegaron a Marruecos y sellaron su predicación misionera derramando su sangre por Jesús.

Cuando sus cuerpos destrozados llegaron a Coimbra, San Antonio recibió el impulso definitivo para abrazar la vida franciscana y marchar luego a predicar la Fe de Jesucristo. En efecto, tomó el hábito franciscano y después de la Profesión se despidió de su patria y se embarcó para Marruecos con el fin de proclamar su Fe y derramar su sangre por Jesucristo


Breve Meditación.
Pídase la gracia que se desea conseguir.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
RESPONSORIO y Oración final.

DÍA SEGUNDO. Reflexión: Esperanza de San Antonio.


Amó vivamente el Santo esta virtud.

Una vida de sacrificio, en lucha constante contra el infierno, el mundo y las pasiones sería imposible sin una gran esperanza, hija de una gran confianza en la bondad divina, en la paternal Providencia de Dios y en la ayuda constante de su gracia. Por eso, San Antonio jamás desmayó en su vida de incesante y penoso esfuerzo. ¡Contaba con Dios!

Humillémonos y contemos, no con nuestras propias fuerzas, sino con las divinas, esperando siempre en Dios.

EJEMPLO: Nunca Perdió San Antonio de Padua su esperanza y su confianza en Dios. Ni aún en aquellos trances extremos de su vida en los que parecía que todo estaba perdido y que no existía ningún remedio humano. Cuando impulsado por su ideal misionero pisó las playas africanas, Dios le envió la prueba de unas fuertes calenturas y dolores que le hicieron guardar cama durante todo un invierno. Reducido a la impotencia, San Antonio se abandonó confiado en las manos de Dios.

Cuando más tarde, obedeciendo a sus Superiores, regresaba a Portugal, una terrible tempestad arrojó su navío a las costas de Sicilia. En tierra extranjera, lejos de su patria... ni aún entonces perdió su esperanza y una vez más se arrojó confiado en los abrazos de Dios.
Breve Meditación...

DÍA TERCERO. Reflexión: Caridad divina de San Antonio


Elevó el Señor a San Antonio al más alto grado de perfección y consumó sus virtudes heroicas con un ardentísimo amor de caridad. Sus biógrafos le comparan con los serafines. ¿Quién podrá adivinar la ternura de su amor a Jesús?

Aquella escena en que el Niño Dios se recrea en los brazos del Santo puede servir para hacernos adivinar sus éxtasis, sus deliquios, sus ternuras seráficas...

¡Qué ejemplo para mí, frío, miserable, pobre pecador!...

EJEMPLO: Toda la vida del Santo fue un himno de amor al Señor. Todas sus caminatas, toda su predicación, todos sus trabajos... todo lo hizo por amor a Jesús. Y Jesús se lo recompensó aún en vida con bellísimas apariciones

Cuentan los biógrafos que el Conde Tisso le invitó a descansar unos días en su castillo. La preparó una habitación muy apartada para que el Santo pudiera dedicarse con más a sus devociones.

Por casualidad pasó el Conde por allí y vio un gran resplandor debajo de la puerta. Observó curioso por la cerradura y ¡oh maravilla!, contempla cómo el Niño Jesús, rodeado de luz celestial, acaricia y abraza a San Antonio.

Desvanecida la visión, obligó el Santo al Conde Tisso a que no revelara tal gracia hasta después de su muerte. Así lo cumplió el Conde.

Breve Meditación...

DÍA CUARTO. Reflexión: Caridad fraternal de San Antonio


He aquí un Santo cuya vida fue un holocausto de entrañable amor a los hombres. Puede decirse que toda ella no fue sino una caricia a los pobres pecadores, a los tristes, a los enfermos, a los atormentados por las negruras de la miseria...

Y tanto placer debió encontrar el Santo en este amor fraterno a sus semejantes, que ni la muerte lo interrumpió. Hoy desde el cielo, como en vida, sigue prodigándonos las mismas caricias de amor, de ayuda y de compasión.
EJEMPLO: San Antonio de Padua, cuando todavía era estudiante, pidió licencia para cuidar enfermos. Quiere dedicarse a servir a los más desamparados. Se levantaba una hora antes para recorrer las habitaciones de los más imposibilitados. Les lavaba, arreglaba sus lechos, fregaba la vajilla, preparaba la comida, las medicinas y los brebajes.

Terminadas las clases bajaba presuroso al hospital y allí permanecía hasta últimas horas de la tarde. De noche, velaba hasta altas horas y, con frecuencia, en vísperas de vacación, pasaba toda la noche en vigilia velando el sueño y presto a llevar su auxilio y consuelo al que lo necesitara.


Breve Meditación.

DÍA QUINTO. Reflexión: Devoción de San Antonio a la Virgen María


Los biógrafos del Santo proclaman unánimemente la tierna devoción que San Antonio de Padua profesaba a María Santísima. Desde niño y para siempre encontró en el culto y la devoción a la Virgen el faro luminoso que dirigió el rumbo de toda su existencia. En su predicación no se cansaba en publicar las grandezas de María, cantar sus glorias, defender sus privilegios e inflamar en su amor el corazón de sus oyentes.
EJEMPLO: Hallándose ya el Santo en los últimos momentos de su vida, gozó de consuelos inefables con la aparición de la Virgen María, a quien amaba como a su Madre del alma. Próximo ya a dar el postrer aliento, quiso que sus últimas palabras fuesen para ella; y así rezó devotamente aquel su himno favorito que repetía con frecuencia:

¡Oh la más gloriosa de las Vírgenes! encumbrada sobre las estrellas. Abres las puertas del cielo, para que los que lloran entren en él.

Breve Meditación...

DÍA SEXTO. Reflexión: Humildad de San Antonio


También en este Santo y de manera singular y maravillosa, se cumplió el dicho de Jesucristo: "El que se humilla será ensalzado". Ocultóse como una violeta; buscó el retiro, el silencio y, dotado de altísima sabiduría, túvola oculta, y sólo la obediencia pudo abrir con su llave de oro aquellos raudales portentosos que hicieron de San Antonio el gran Predicador de las gentes, el "Arca del Testamento". De cuántos bienes te priva la soberbia. Sé humilde como San Antonio.
EJEMPLO: En el Capítulo General de la Porziúncula nadie se acordó de San Antonio. Quedó solo y abandonado. El mismo tuvo que pasar por la humillación de pedirle al P. Provincial de Bolonia que le admitiera en su Provincia. El P. Provincial le aceptó como súbdito suyo y le destinó a un convento perdido en los bosques en la vertiente del Apenino. Y allí se dedicó a los menesteres más humildes del convento; barrer, quitar los polvos, cortar leña para la cocina, fregar los platos y pucheros...

El gran predicador, el insigne teólogo, el taumaturgo que arrastrará a las masas... cumpliendo los oficios del último fraile del convento.
Breve Meditación...

DÍA SÉPTIMO. Reflexión: Pobreza de San Antonio


Nacido en dorada cuna, ante las sonrisas y halagos del mundo, San Antonio abraza la Orden Franciscana. Hácese hijo de aquel desposado con la dama Pobreza, San Francisco de Asís; y como él, síguela por abrojos y espinas, privaciones y sufrimientos, contento con sus dolorosas y dulces caricias... Su despego del mundo, hizole rico en bienes celestiales. Trocó el oro de la tierra por el oro inestimable del amor divino. Despégate de los bienes terrenos, si verdaderamente quieres salvarte.

EJEMPLO: Hacia el año 1219, nuestro Santo fue encargado de la hospedería del monasterio de los Padres Agustinos. Por aquel entonces, en un paraje de olivares muy cercano al monasterio de los Agustinos, los franciscanos habían fundado un pequeño eremitorio. Uno de aquellos frailes pobres del eremitorio salía todas las mañanas al pueblo en busca de limosna para su alimento.

A veces, acudía dicho fraile franciscano al monasterio agustiniano de la Santa Cruz, donde era recibido como un hermano queridísimo por el amable hospedero de la Abadía. Aquel fraile menor tan pobre, tan humilde, tan abnegado y sacrificado subyugó a nuestro Santo paduano. Aquella vida evangélica de altísima pobreza que vivían los hijos de San Francisco de Asís le arrastró con vehemencia y creó en su alma el deseo de ser también él un hijo pobre del "Pobrecillo de Asís".

Breve Meditación.

DÍA OCTAVO. Reflexión. Obediencia de San Antonio


La obediencia es la muerte de la propia voluntad y cuando el hombre _______ a ésta, mata a su mayor enemigo. La voluntad divina manifestada por los ______ Superiores, obra entonces maravillas en las almas. San Antonio fue obedientísimo. Lo fue tanto, que a un acto suyo de obediencia debemos haber descubierto a este nuevo Doctor de las Gentes. Obedece y humilla tu amor propio: Dios te ensalzará.
EJEMPLO: San Antonio fue durante toda su vida un hijo fiel de la obediencia. primero en la Orden Agustina y luego en la Orden Franciscana. Por obediencia aceptó el oficio de hospedero del monasterio de la Santa Cruz de Coimbra. Por obediencia sacrifica su ideal misionero y se embarca rumbo a Lisboa. Por obediencia se escondió en el eremitorio de Monte Paulo para dedicarse a los más humildes menesteres. Por obediencia abandona aquel santo retiro y se dedica a la predicación. Por obediencia recorre pueblos y ciudades proclamando el Evangelio. Por obediencia acepta el nombramiento de Lector de Teología.

Todo lo hizo por obediencia. Es el camino más seguro. San Antonio, obedeciendo siempre por el Señor, siempre acertó.


Breve Meditación.

DÍA NOVENO. Reflexión: San Antonio, Protector de los que sufren


Todo sufrimiento en sus manifestaciones, el dolor del pecado, la pérdida de la salud, la escasez de recursos, las injustas persecuciones, la ausencia de paz, las hondas preocupaciones, las grandes tristezas... cuanto puede atenazar el alma ... fue motivo de compasión para el Santo, fue materia de milagros suyos, fue blanco de su misericordia. Nada se ocultó ni se oculta a su corazón compasivo. Acudamos pues a San Antonio con vivísima confianza.

EJEMPLO: San Antonio de Padua durante su vida y después de su muerte ha brillado siempre como el Santo Protector de los que sufren. Se han escrito muchos libros que atestiguan esta faceta misericordiosa del Santo. Recordemos un hecho de su vida.

Regresaba una tarde San Antonio por una vereda a su convento, después de haber predicado en un pueblo, cuándo se encontró con una pobre mujer que sostenía en sus brazos a su hijo tullido. Postrada en tierra, la pobre mujer le rogaba con gemidos y lágrimas que le ayudase en aquella desgracia. También el compañero del Santo le imploró que escuchase los ruegos de aquella pobre mujer. San Antonio, conmovido, trazó la señal de la Cruz sobre el cuerpo tullido y el niño quedó curado y regresó a su casa en compañía de su madre por su propio pie.

Breve Meditación...

lunes, 19 de mayo de 2008 a las 19:51
Enviado por H1

 

NUESTROS SANTOS DE TORRE DE ESGUEVA. SAN ISIDRO

NUESTROS SANTOS DE TORRE DE ESGUEVA. SAN ISIDRO

NUESTROS SANTOS DE TORRE DE ESGUEVA

SAN ISIDRO 15 DE MAYO
¿QUIÉN FUE SAN ISIDRO?

San Isidro es por excelencia el patrón de los campesinos, es el santo a quienes muchos acuden para que llueva y los madrileños le tienen un especial aprecio porque es su patrón.
La mayoría de personas que han escrito sobre la vida del santo sitúan su nacimiento a finales del siglo XI, y la fecha en que muchos se han puesto de acuerdo es en la de 1080, pero nadie ha sabido aún en que barrio nació, seguro que no lo hizo en el de Las Rozas ni tampoco en un piso de alto standing del Paseo de la Castellana porque en aquella época, no existían. Ten en cuenta, que Madrid, por aquellos tiempos no dejaba de ser un pueblo agrícola, y que la capital hispánica, por decirlo así, era Toledo. Las tradiciones sitúan su bautizo en la iglesia de San Andrés de la capital madrileña.

El nombre de Isidro -que no es más que una derivación de Isidoro- fue en honor al Arzobispo San Isidoro de Sevilla. Muchas de las cosas que sabemos de este buen hombre es gracias a Juan Diácono, que en el siglo XIII escribió su biografía, la "Vita Sancti Isidori". Él nos retrata a un hombre ejemplar, de buen corazón y muy bondadoso con los más necesitados.

Parece ser que una de las primeras ocupaciones de Isidro fue la de pocero, o sea, cavar pozos, al servicio de la familia Vera hasta que se trasladó a trabajar a Torrelaguna, donde contrajo matrimonio con una chica del pueblo llamada María Toribia, conocida más tarde con el nombre de Santa María de la Cabeza, también declarada santa. Fruto de su matrimonio tuvieron un hijo llamado Illán. Al cabo de unos años la familia regresó a Madrid, para cuidar las tierras de la familia Vargas. Fue en ese momento cuando Isidro realizó las tareas de labrador y pasase a ser conocido popularmente como "Isidro labrador". Falleció en el año 1130.

Tradiciones

Sobre la figura del santo se han vestido muchas narraciones populares. La más conocida de ellas es la que nos presenta a un hombre muy piadoso que muy a menudo tenía que soportar las burlas de sus vecinos porque cada día iba a la iglesia antes de salir a labrar el campo. A veces, Isidro llegaba algunos minutos tarde al trabajo y sus compañeros lo denunciaron al patrón por holgazán. Juan de Vargas, que así se llamaba el propietario de la finca, lo quiso comprobar por si mismo, y un buen día se escondió tras unos matorrales situados a medio camino entre la iglesia y el campo. Al salir del templo le recriminó su actitud. Cuando llegaron al campo, su patrón vio por sorpresa que los bueyes estaban arando ellos solos la parte que le correspondía al buen Isidro. El patrón entendió aquél hecho como un prodigio del cielo.

También es conocida "la olla de San Isidro". Se cuenta que cada año nuestro amigo organizaba una gran comida popular donde eran invitados los más pobres y marginados de Madrid. Sin embargo, en una ocasión el número de de presentes superó lo previsto y la comida que habían preparado no llegaba ni a la mitad de los convocados. Isidro metió el puchero en la olla y la comida se multiplicó "milagrosamente", hubo para todos y más.

Así mismo, hay un relato que nos dice que en un año de sequía y temiendo por la rentabilidad de la hacienda de su patrón, Isidro con un golpe de su arada hizo salir un chorro de agua del campo. Salió tanta agua de allí que pudo abastecer toda la ciudad de Madrid. Fíjate amigo cibernauta que en estas dos narraciones hay una homología en dos textos de la Biblia; la primera es una analogía del milagro de los panes y los peces de Jesús y la segunda de Moisés, que en el éxodo de Egipto hacia la Tierra prometida, golpeó una piedra con su bastón y salió de ella agua para saciar la sed de su pueblo.

En este apartado de "prodigios" no podríamos dejar de lado una curación atribuida a San Isidro y que le valió la beatificación. En tiempos del rey Felipe III (1578-1621) habiendo caído gravísimamente enfermo, a su regreso de Lisboa, en Casarrubios del Monte (Toledo), le fue llevado el cuerpo de San Isidro hasta su estancia real, y el monarca sanó milagrosamente. La beatificación tuvo lugar el 14 de abril de 1619, y tres años más tarde, el 12 de marzo de 1622, el Papa Gregorio XV lo canonizaría.

Amor a los animales

Durante toda su vida de labrador tuvo un gran aprecio con los animales. En ningún momento maltrató a los bueyes y a los otros animales de trabajo de la hacienda, todo al contrario. Existe una leyenda que explica que una día de invierno y mientras se dirigía al molino con un saco de grano sintió compasión de los pájaros que en la nieve ya no encontraban alimento y que estaban a punto de morir. Isidro limpió un pedazo de tierra apartando la nieve y vació allí la mitad del saco. Al llegar al molino resultó que el saco estaba tan lleno de grano como antes.

Devoción

El aprecio a San Isidro es notable para todas aquellas personas que trabajan en el campo, por lo tanto es el patrón de los campesinos y de los viticultores, así como de los ingenieros técnicos agrícolas. Como ya he comentado anteriormente es el patrón de la ciudad de Madrid desde el 14 de abril de 1619, día en que el Papa Pablo V firmó el decreto de su beatificación. Su protección a los campesinos y labradores españoles así como de todos los agricultores católicos del mundo fue declarada por el Papa Juan XXIII. Se le puede invocar para que llueva y tener una buena cosecha. En Catalunya, San Isidro comparte el patronazgo de los campesinos junto a San Galderic, un santo de la comarca catalano-francesa del Rosellón.

Como te puedes imaginar son muchas las ermitas que tiene dedicadas. La más popular es la que hay en Madrid, en el paseo Quince de Mayo en el barrio de Carabanchel, donde cada año en el día de su fiesta se bendice el agua de la fuente del agua, la misma que el santo hizo manar en tiempos de sequía. Fue construida en 1528 y la edificación actual corresponde al 1725. Cabe mencionar que el santo tiene dedicada en la capital de España una colegiata que fue construida entre los años 1626 y 1664 y que desde el año 1885 hasta 1993 actuó como catedral. Dicho templo está situado en la calle Toledo. Recuerda que la actual Catedral de Madrid y desde 1993 es la Catedral de la Almudena.

También me gustaría comentarte que en el Santuario de la Mare de Déu de les Salines (Nuestra Señora de las Salinas) situado a pocos kilómetros de Maçanet de Cabrenys (Girona) se organiza el domingo después al 15 de mayo un aplec (fiesta) que concentra a muchos devotos de la zona y de la parte catalana de Francia. Después del oficio solemne se reparte arroz y la tradicional "berena", un pan redondo bendecido de unos 300 gramos. El origen de esta ofrenda arranca cuando, antiguamente se repartía comida a todos los pobres de la comarca que asistían al encuentro. Una fiesta muy popular que cosecha éxito desde el año 1974.

Cabe recordar que bajo el nombre de "San Isidro" se organizan durante los días colindantes a su onomástica diferentes ferias agrícolas en diversos pueblos de España.


El ejemplo de San Isidro

Sin lugar a dudas, Isidro es otro de los ejemplos a imitar por su sencillez y para ver también que Jesús se sirve de los hombres para que éstos colaboren en la sociedad para hacerla más justa e igual para todos. ¡Cuántos de nosotros no podríamos hacer el milagro de la "olla" si compartiésemos parte de nuestras ganancias con los más necesitados! Vaya desde aquí también un fuerte saludo a todos los trabajadores del campo, y sobretodo a los que están en condiciones inhumanas, piensa en los inmigrantes que dejan su tierra con la intención de prosperar en un país ajeno y que se encuentran en pésimas condiciones y cobrando un salario por debajo de lo que les correspondería. ¿Sabes que muchos de ellos han vendido o hipotecado sus casas de su país de origen para pagar el viaje a un nuevo país?.

Por otra parte, Isidro nos muestra como Francisco de Asís, San Roque y otros muchos santos, el aprecio hacia los animales. Es más, Isidro lo hace con aquellos que son sus propias herramientas de trabajo: los bueyes. Desgraciadamente, se tienen a los animales del campo como simples instrumentos y muchos aún no se han parado a pensar que son seres que sienten, igual que nosotros. En este caso, los animales son puestos al servicio del hombre de una forma gratuita, para nuestro provecho; bueno será reconocerles la ayuda que prestan a los trabajadores del campo. Gran ejemplo sin duda la que nos da Isidro.

Onomástica: 15 mayo

Oración

Glorioso San Isidro, tu vida fue un ejemplo de humildad y sencillez, de trabajo y oración; enséñanos a compartir el pan de cada día con nuestros hermanos los hombres, y haz que el trabajo de nuestras manos humanice nuestro mundo y sea al mismo tiempo plegaria de alabanza al nombre de Dios. Como tú queremos acudir confiadamente a la bondad de Dios y ver su mano providente en nuestras vidas. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

LAS NAVAS DE TOLOSA Y SAN ISIDRO

Para comprender el significado de lo que supuso para España la batalla de las Navas de Tolosa, se hace necesario contextualizarla históricamente, así sabremos de qué hablamos cuando nos centremos específicamente en este acontecimiento histórico de capital importancia en el devenir de la España cristina.

Allá por el año 600 de nuestra era, Mahoma, profeta del Islam, que había nacido en La Meca (Arabia) unas décadas antes, consiguió unir a centenares de tribus árabes nómadas para empezar una época de expansión que llevaría el Islam y la creencia en Alá a los confines del mundo. A todos aquellos pueblos que decidieron seguir las creencias del profeta se les llamó musulmanes, que significa «los que se someten a Dios, los que se someten a Alá».

La llegada del Islam a la Península Ibérica se explica por la dinámica de conquista musulmana hacia Occidente iniciada en tiempos de Umar I, logrando que dominios del nuevo imperio se extendieran desde Egipto (639) hasta Marruecos (hacia el año 700). Desde allí, por el estrecho de Gibraltar, dan el salto hacia la Península, en la que el reino visigodo agotaba la última etapa de su existencia entre guerras civiles y traiciones. Los pueblos, tribus o etnias que se topaban con los musulmanes y cuyas creencias religiosas no estaban muy definidas, entraban a formar parte del pueblo musulmán, así que, para la época de la conquista de España, el Islam se había difundido ya desde Arabia a todo el Norte de África, por Occidente, y el lago Aral y el río Indo, por Oriente, constituyendo una civilización poderosa.

En un principio, al extinguirse todos los parientes de Mahoma al frente del califato (llamado el Califato Perfecto), se entroniza la dinastía de los Omeyas (el Califato Omeya), bajo cuyo dominio el imperio alcanza su máximo esplendor. Moavia, su creador, traslada la capital de Medina a Damasco (Siria) y hace hereditario el trono. Las cuantiosas riquezas de la conquista ocasionaron la corrupción de costumbres y el consiguiente recelo entre las otras familias nobles, y, a mediados de siglo VIII, los Omeyas son destronados y exterminados por Abul-Abas, perteneciente a los Abasíes, que implanta una nueva dinastía al frente del imperio (el llamado Califato Abasida). Los Abasíes trasladaron el centro de poder a Bagdad (Irak).


Nació san Isidro en Madrid casi finalizado el siglo XI, en 1082, y aunque se desconoce el día exacto de su nacimiento, dada la costumbre que existía de poner el nombre del santo del día, se supone que fue el 4 de abril, festividad de San Isidoro; la tradición afirma que nació en el número 1 de la calle del Águila. Su primer trabajo fue de pocero; tenía gran habilidad para descubrir encontrar subterráneos y siempre tuvieron fama de curativos aquellos que descubrió.

Cuando Alí-ben-Yusuf puso cerco a Madrid en 1109, muchos cristianos huyeron y entre ellos, Isidro, que se refugió en Torrelaguna. Allí conoció a María Toribia, con la cual se casó, formando un matrimonio ejemplar que fue bendecido con un hijo: Illán (Juan); protagonista un día de uno de los más portentosos milagros que se le atribuyen. Hizo subir las aguas del profundo pozo en que el niño había caído, rescatándolo sano y salvo; el poso se encuentra hoy en el Museo de San Isidro.

Siguió viviendo en Torrelaguna durante algún tiempo, hasta que fue contratado por Iván de Vargas para que cultivase las tierras que poseía en Madrid; una parte de ellas en la margen izquierda del Manzanares (donde hoy se levanta la ermita de la Virgen del Puerto), otra en la margen derecha (donde, hasta que se produjo el "boom" constructivo, estuvo la llamada Pradera de San Isidro), y una tercera en los Carabancheles. Todas las cuidaba Isidro que, a diario y muy temprano, salía por la Puerta de Moros y se dirigía a su trabajo. Antes de salir y al volver por la tarde, siempre entraba en la iglesia de Santa María (hoy catedral de la Almudena) para orar. Su profundo amor a la Eucaristía y su entrañable devoción a la Santísima Virgen le llevaron a identificarse con el pueblo, derramando caridad a manos llenas con los más desvalidos, los que tenían hambre ya fuera de pan o del espíritu, los enfermos... siempre ayudado por su mujer que compartía su amor por los necesitados. Su caridad ilimitada despertó la admiración de sus contemporáneos, aunque nunca le faltaron tampoco los detractores envidiosos. Se le atribuyen numerosos milagros , milagros sencillos como sencilla fue su vida que corrían de boca en boca; llegaron a contarse hasta cuatrocientos en su proceso de canonización.

Murió en olor de santidad el 30 de Noviembre de 1172, cuando contaba 90 años, y fue sepultado en el cementerio de San Andrés, correspondiente a su Parroquia. Cuarenta años después, en 1212, una lluvia torrencial puso al descubierto su cuerpo incorrupto y desde ese momento comenzó a ser venerado como Santo por el pueblo de Madrid. En 1589 comienzan los trámites de su canonización; con la petición incluida del rey Felipe II. El 14 de Junio de 1619 es beatificado por el Papa Paulo V, que fija como fecha de su fiesta el 15 de Mayo. Y es canonizado por Gregorio XV el 14 de Junio de 1622. Sin embargo, la muerte del Pontífice hizo que se retrasara la Bula de Canonización (Rationi Congruit) hasta el 4 de Junio de 1624; siendo entonces firmada por Benedicto XIII.

San Isidro es patrón de Madrid desde 1212 y día de precepto en la Capital desde 1621. El Papa Juan XXIII extendió su patronazgo a todos los agricultores y campesinos españoles por Bula ("Agri Culturam") dada en Roma el 16 de Diciembre de 1960. Su cuerpo se trasladó a la Colegiata, donde hoy se encuentra, en tiempos de Carlos III.

El 11 de Agosto de 1697, Inocencio XII declara a su mujer Beata y en 1752 es proclamada como Santa María de la Cabeza.


lunes, 19 de mayo de 2008 a las 19:47
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