SERÁN TESTIGOS DE MI (...)HASTA LA PARTE MÁS DISTANTE DE LA TIERRA Hech.1:8)

Mis estimados lectores ¿no os parece que, a pesar de todos los esfuerzos, os falta tiempo para llevar a cabo las cosas que queréis y debéis hacer? En este caso os recomiendo examinar las prioridades. Si ponéis en primer lugar cosas como las diversiones y pasatiempos, no quedarán huecos en vuestras vidas para las actividades espirituales, que son las más valiosas y que como sabéis Jesús predicó y recomendó a sus discípulos y seguidores. Pero ¿qué sucederá si seguís el consejo bíblico de asegur[arte] de las cosas más importantes? (Filipenses. 1:10.) Hoy tienes la oportunidad de participar en la obras más gratificante de la historia ¿Qué vas a hacer? ¿Te quedarás mirando, como un simple espectador, o intervendrás activamente? Hay muchas formas de anunciar las buenas nuevas. A menudo se presenta la oportunidad de hacerlo, además de ir de casa en casa, podemos hacerlo en conversaciones con amigos y conocidos viajando en los transportes, por carta, teléfono etc, hay mil maneras de enseñar la palabra de Dios a todo aquel que la quiera escuchar. La mejor decisión que puedes tomar es aportar tus conocimientos a favor del reino.
lunes, 28 de mayo de 2012 a las 21:09
Enviado por Nicanor Molina
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LA MUJER VERDADERAMENTE SABIA HA EDIFICADO SU CASA PERO LA TONTA LA DEMUELE POR SUS PROPIAS MANOS (Proverbios 14:1)

Una de las tareas que nuestro Padre celestial ha procurado para la mujer con relación a la familia es el ser ayudante y fiel compañera de su marido, pues Dios creo a la mujer para que fuera una amorosa ayuda y fiel compañera. Como tal, ella debía compartir su compromiso y cooperar con él en el cumplimiento del propósito de Dios para su vida y su familia. Existen en la Biblia casos de mujeres que se comportaron con necedad echando abajo sus casas y sus hogares. Recordemos el caso de Jezabel. la mujer de Acab que siendo de influencia negativa a su e esposo logró que este se apartara de Dios y terminara su vida con una muerte vergonzosa siendo su sangre lamida por los perros. Otra mujer necia fue Dalila que estuvo casada con uno de los jueces más grandes del pueblo de Israel. Un hombre lleno del espíritu de Dios, sin embargo, esta mujer procuró la destrucción de Sanson valiéndose del engaño logrando que sus ojos le fuesen sacados, y así murió Sanson ciego. La necedad de Dalila ha quedado en la historia como una mujer mala que traicionó a su marido. Pero por el contrario, que bueno es encontrar una mujer sabia. Afortunadamente muchos hemos encontrado mujeres virtuosas, mujeres verdaderamente sabias y llenas del sano temor de Dios En la Biblia figuran varias mujeres, bellas por dentro y por fuera. La esposa discreta en la que su marido ha cifrado [su] confianza demuestra consideración por los sentimientos y opiniones de su esposo, tal como espera que él haga con ella (Pro. 19:14; 31:11). Los hijos deben dirigirse a sus padres con amabilidad (Mat. 15:4). Y los padres han de demostrar esa misma actitud al tratar con ellos. En efecto, el tacto los ayudará a no estar exasperando o provocando a ira a sus hijos (Col. 3:21; Efe. 6:4, nota). Hasta si tienen que disciplinarlos, deben hablarles con respeto, y lo mismo han de hacer los ancianos de la congregación. Así les ayudarán a corregir sus errores y a mantener una buena relación con Dios. Esto es mucho mejor que transmitirles la impresión de que los dan por perdidos, lo que puede llevar a que ellos terminen rindiéndose. Es posible que un joven no recuerde bien el consejo que recibió, pero nunca olvidará la forma en que se lo dieron.
viernes, 25 de mayo de 2012 a las 11:42
Enviado por Nicanor Molina
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ESCUCHANDO LA VOZ DE DIOS.

Todas estas bendiciones tienen que venir sobre ti y alcanzarte, porque sigues escuchando la voz de Jehová tu Dios. (Deuteronomio 28:2) Escuchar la voz de nuestro Padre celestial, es algo que todos los cristianos deseamos porque no es dificil hacerlo. Nuestro Padre celestial desea que escuches su voz. El nos transmite su palabra a través a través de las obras creadas. Escuchar la voz de Dios es tal natural como escuchar hablar a tu mejor amigo. Es más, podemos escuchar a Dios diariamente y no solo en ocasiones. El nos habla en los momentos más naturales de nuestra vida. La Biblia nos dice que la Palabra de Jehová es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.(Hebreos 4: Al pueblo de Israel, que descendía del patriarca Abrahán, Dios le hizo la promesa citada arriba. Estas palabras también son aplicables al pueblo de Dios de la actualidad. Por eso, si deseamos recibir las bendiciones divinas, sigamos escuchando la voz de Jehová. Solo así veremos cumplirse la promesa: Estas bendiciones tienen que venir sobre ti y alcanzarte. Ahora bien, ¿cómo demostramos que estamos escuchando la voz de Jehová? Sin duda, escuchar a Jehová significa tomar muy en serio su Palabra y el alimento espiritual que él nos brinda (Mat. 24:45). Además, exige obedecer tanto a Dios como a su Hijo. El propio Jesús advirtió: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos (Mateo. 7:21). Escuchar a Dios también implica someterse de buena gana a la organización que él ha establecido: la congregación cristiana, en la que contamos con dádivas en [la forma de] hombres, los ancianos nombrados (Efesios. 4:8).
martes, 22 de mayo de 2012 a las 12:04
Enviado por Nicanor Molina
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ESTAS BUENAS NUEVAS DEL REINO SE PREDICARÁN (Mateo 24:14)

Cuando Jesús estuvo en la tierra, sus discípulos se acercaron a él y le preguntaron: ¿Qué será la señal de tu presencia y de la conclusión del sistema de cosas? . El respondió que habría guerras entre muchas naciones, hambres, pestes, terremotos y aumento del delito. También señaló que los maestros religiosos extraviarían a numerosas personas, que se odiaría y perseguiría a sus verdaderos seguidores y que se produciría un enfriamiento generalizado del amos a la justicia. Cuanto estas cosas empezaron a suceder, sería un indicio de que Cristo estaría presente de foma invisible y de que el Reino celestial se habría acercado. Estas serían, sin duda, buenas noticias. Por eso, Jesús añadió las siguientes palabras como parte de la señal:Estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. (Mateo 24:14) ¿Alguna vez se ha imaginado lo maravilloso que hubiera sido vivir en Israel durante la época de Jesús? Quizá hubiera querido que lo sanara de una dolorosa enfermedad. O tal vez le hubiera encantado escucharlo y recibir su instrucción, o verlo realizar alguno de sus milagros (Marcos. 4:1, 2; Lucas. 5:3-9; 9:11). ¡Qué gran honor hubiera sido estar allí y ser testigo de sus obras! (Lucas. 19:37.) Ninguna otra generación ha presenciado nada semejante. Es más, mediante el sacrificio de sí mismo, Jesús logró un triunfo irrepetible: quitar de en medio el pecado (Hebreos. 9:26; Juan 14:19). Y sin embargo, el nuestro también es un momento crucial. Se nos ha otorgado el gran privilegio de realizar una obra que jamás se repetirá: proclamar por toda la Tierra las buenas nuevas del reino y la esperanza del Paraíso.
domingo, 20 de mayo de 2012 a las 12:22
Enviado por Nicanor Molina
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¿DONDE COMPRAREMOS LOS PANES?
Cuando Jesús alzó los ojos y observó que una gran muchedumbre venía a él, dijo a Felipe: ¿Dónde compraremos panes para que estos coman? (Juan 6:5). ¿Por qué hizo Jesús esa pregunta? ¿Será porque no sabía cómo resolver el problema? Claro que no. Entonces, ¿cuál era su intención? El apóstol Juan, quien también estaba allí, nos da la respuesta: Decía esto para probarlo [a Felipe], porque él mismo sabía lo que iba a hacer (Juan 6:6). Así es, Jesús quería saber hasta qué grado habían progresado espiritualmente sus discípulos. Al hacer esta pregunta, los puso a pensar en el problema y les dio la oportunidad de expresar su fe en el poder que tenía. Pero en vez de aprovecharla, demostraron lo limitada que era su comprensión de los asuntos (Juan 6:7-9). Enseguida, Jesús pasó a mostrarles que era capaz de hacer cosas que ni siquiera imaginaban. ¿Qué hizo? Alimentó milagrosamente a aquella hambrienta multitud (Juan 6:10-13).
sábado, 19 de mayo de 2012 a las 16:51
Enviado por Nicanor Molina
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